Ana, la mujer que no quiere que otras vivan su experiencia “traumática y dolorosa”

Por Yoshelyn 2 semanas haceSin comentarios
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No poder ser tu misma, porque has perdido parte de tu vida, tu identidad, tus emociones; porque creías que te amaba, pero no. Tener que huir como si fueras la culpable de un delito que no cometiste, porque si te quedas talvez nunca vuelvas a respirar.

Esta es la historia de Ana (nombre ficticio), que decidió contar la experiencia “traumática y dolorosa” que sufrió durante ocho años al ser víctima de violencia física y psicológica, para que otras mujeres no pasen por lo mismo.

Ana, de piel color canela, cabello negro que le cae hasta el cuello, labios delgados y ojos grandes, que cubre con el lente oscuro cuando maneja su moto para transportarse de un lugar a otro. Nació en el municipio de Guayaramerín, departamento del Beni, y para seguir estudiando se fue a la capital, Trinidad. Egreso de la carrera de Agronomía y ahí fue donde conoció al que primero fue su compañero de clase, luego su pareja y el autor del trauma de ocho años que aún le duele recordar.

Ella cuenta que él no quería que estudie, “porque no había necesidad, el mantendría a la familia”, pero, también era celoso por eso no permitía el cuidado con el uso de métodos anticonceptivos. Así a sus 25 años ya tenía 5 hijas.

Tras ocho años de violencia, de miedo y temor, el 2006 se armó de valor para poner un alto, ya no soportaba más, él le había sido infiel. Así recurrió a la Defensoría de la Niñez y Adolescencia y a la Policía porque él se aferraba a no dejarla libre.

Un día huyo con sus 5 hijas, huyo sin llevarse nada, huyo como si hubiera sido la culpable, huyo solo con la ropa que llevaba puesta ella y sus hijas, relata mientras se quiebra su voz, su rostro se entristece y llora, ahora que revive esos momentos dolorosos y traumáticos. 

“El no aceptaba que había violencia, se reía. Fue algo traumático porque tuvimos que huir de la casa, a mis hijas las tuvimos que sacar sin ropa”, relata.

14 años han pasado desde que inició una nueva vida, ahora tiene 43 años, reside en Galilea una comunidad del municipio de San Borja, territorio beniano, es docente de agropecuaria en el politécnico de ese municipio y aunque le cuesta contar su pasado violento lo hace porque no le gustaría que otras mujeres pasen por lo mismo.

Para Ana la vida le dio una segunda oportunidad para ser feliz y vivir sin miedo. Ella sonríe mientras muestra una foto de su nueva pareja que tiene como imagen de pantalla en su celular, lo conoció hace 10 años y está segura de que él la ama y ama a sus hijas.

El mayor deseo de Ana es una vida libre de violencia donde las mujeres se valoren y se eduquen para nunca ser dominadas por ningún hombre que quiera lastimarlas.

Categoría:
  Historias de vida
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