Comunarios que no logran cobrar el bono familia pasan necesidad

Por Jhoel Bustillos 3 semanas haceSin comentarios
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Mujeres de La Embocada, en San Borja, hacen filas para cobrar los bonos. (Foto:Cecasem)

“Estamos pasando necesidad (…) Sobrevivimos con lo que comemos aquí no más en la comunidad”, lamenta María Rivero que vive en La Embocada, una comunidad del municipio de San Borja del Beni. Sin encontrar explicación a la que era su única esperanza de sustento, el bono familia de 500 bs que no pudo cobrar.

Respetó la última sigla de su cédula de identidad, María salió de su casa a las cinco de la mañana el pasado miércoles en dirección al banco más cercano a 25 kilómetros de distancia. Hizo fila como todo ciudadano para ingresar a una entidad bancaria, una vez dentro y ya en frente del cajero, este le dijo que no podía cobrar el beneficio porque su hijo no estaba registrado en el sistema. María salió con las manos vacías y la esperanza de un cobro frustrado que le serviría para comprar víveres. “Hice fila en vano” dice.

Pero María no es la única afectada, sino alrededor de 22 madres que como ella no lograron cobrar el beneficio económico; a todas en el banco les dieron la misma respuesta, que sus hijos no están inscritos en el sistema.

Ellas se organizaron para lograr acceder al bono que tanto necesitan, y se comunicaron con el director de la escuela a quien le pidieron que se movilice, pero no han obtenido ninguna respuesta.

Los comunarios de La Embocada se dedican principalmente a la fabricación de Chivé (bebida hecha a base de harina de yuca) que se comercializa dentro del propio municipio, actividad que quedó suspendida ante la declaratoria de cuarentena (22 de marzo) para evitar la propagación del Covid-19.

Con su principal actividad interrumpida y sin poder acceder al bono lo único que le queda a María y las otras mujeres es resistir el tiempo que dure la cuarentena, “comiendo arroz con huevo por lo menos (…) aquí con lo que nosotros sobrevivimos es con lo que comemos acá no más en la comunidad”, dijo.

En la comunidad de Galilea, San Borja

María Diaz relata que su marido fue a cobrar el beneficio económico, pero se sorprendió cuando le dijeron que su hija no estaba dentro del sistema. María resignada dice; “ni modo pues, hubiéramos podido aprovechar ese dinerito en alimentos. Ahora hay que mantenerse con lo que uno tiene no más, huevito criollo y arrocito”.

En la comunidad El Palmar, San Borja

 “Me salvo el bono familia”, dice Marlene Cazorla, aunque solo pudo acceder al pago una sola una vez, siendo que tiene dos hijos en la escuela. Y el beneficio debe ser por cada estudiante. Pero igual que en los anteriores casos, le dijeron que su hija no estaba incluida en el sistema.

Sin embargo, se siente aliviada, podrá comprar alimentos para sus hijos. Otros no corren con la misma suerte. Marlene lamenta la situación, manifestó que, “hay personas que necesitan (el dinero) porque tienen artos hijos, están sobreviviendo; algunos ya no tienen ni para comer”.

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