La seguridad alimentaria en crisis en las comunidades del municipio de San Borja

Por Yoshelyn 1 mes haceSin comentarios
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La falta de ingresos y transporte, el incremento de precio de los víveres y la falta de apoyo alimentario generan una crisis alimentaria en las poblaciones más alejadas del país; como sucede en las comunidades del municipio de San Borja, Beni.

Ante la cuarentena total decretada por el Gobierno nacional para evitar la propagación del Covid-19, el 22 de marzo, que concluyó el 31 de mayo, se inició un confinamiento dinámico con medidas asumidas por los Gobiernos departamentales y municipales dependiendo el grado de riesgo del virus. Estas medidas repercuten en la inseguridad alimentaria de las poblaciones urbanas, pero también de las comunidades-campesinas.

Ana Isabel Flores reside en la comunidad Villa Gonzales del municipio de San Borja. Ella forma parte del proyecto para el ejercicio del derecho a una vida libre de violencia, que se desarrolla en cooperación de la Fundación Haurralde y el Gobierno Vasco, cuenta como su comunidad dedicada a la agricultura afronta el confinamiento que se mantiene en ese sector.

Ana relató que los comunarios y comunarias de Villa Gonzales consumen los alimentos que cosechan: maíz, yuca, toronja, guineo…, productos que no pueden comercializar en el mercado de San Borja como lo hacían antes, porque deben cumplir la medida sanitaria.

Así, Ana afirmó que la situación “es grave” porque solo una parte de los comunarios y comunarias se dedica a la agricultura y pueden consumir sus propios productos, pero la otra trabaja al día; “ellos son los que la están pasando mal”, dijo.

El secretario general del Sindicato Agrario Campesino de Villa Gonzales, Gerardo Yohiri, aseguró que los comunarios y comunarias deben “subsistir” dedicándose a limpiar sus chacos, a sembrar y cosechar productos que ahora intercambian o comercializan dentro de su comunidad.

En otra comunidad, Pinar del Río, Nacira Marupa que vive en ese lugar contó que están “pasando necesidad, pero hay que aguantar no más” lamentó. También, comentó que su familia se alimenta con la cosecha de yuca y maíz que no pudieron vender.

Incremento de precios

Otro factor que afecta a las comunidades y a la misma población borjana es el incremento de precios de los alimentos básicos que doblaron su valor, como el: arroz, azúcar, aceite, etc.

Incremento de precios de los alimentos

Los bonos y la ayuda alimentaria

Leny Guzmán comunaria de La Embocada cuenta que mantiene a sus cuatro hijos con el Bono Familia, pero pasaron más de dos meses de la cuarentena total y a ella le preocupa que sus hijos lleguen a pasar hambre; “nos estamos sustentando con los bonos, pero eso ya se está acabando, estamos midiéndonos, no queremos pasar hambre”, lamento.

La misma situación sucede en las demás comunidades, donde los beneficios económicos que estableció el Gobierno para aliviar la economía de las familias durante la emergencia sanitaria ayudo durante un tiempo a los comunarios y comunarias que pudieron hacer efectivo su cobro.

Otro aspecto es que a gran parte de las comunidades de San Borja no llego el apoyo alimentario de parte de la Alcaldía Municipal de ese sector y los comunarios y comunarias aún esperan esa ayuda, “esperamos que el alcalde o las autoridades se acuerden de nosotros que aquí nunca se ha visto su apoyo, dicen que dan alimento a los más necesitados, pero a nosotros nadie nos brinda ni un kilo de azúcar”, expresó una comunaria.

Según, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, la seguridad alimentaria se da cuando todas las personas tienen acceso físico, social y económico permanente a alimentos seguros, nutritivos y en cantidad suficiente para satisfacer sus requerimientos nutricionales y preferencias alimentarias, y así poder llevar una vida activa y saludable. Sin embargo, la crisis alimentaria a causa de Covid-19 es visible en las comunidades y en la misma población borjana.

Para estas comunidades del oriente boliviano alimentarse se convierte en un desafío ante la paralización laboral que genera carencia económica, siendo que los pobladores en su mayoría se dedican al trabajo informal. “Muchos estamos pasando mucha necesidad por la falta de trabajo, algunos compañeros no tienen nada que cocinarse, entre vecinos nos estamos ayudando”, comentó un comunario. A esto se suma la distancia alejada de las comunidades con el pueblo que imposibilita el transporte para abastecerse de alimentos; el incremento de precio de los víveres y la falta de apoyo alimentario de parte de las autoridades, hacen lejana una adecuada alimentación y muestran una latente inseguridad alimentaria que desencadenaría en duros efectos para estas poblaciones.

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